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  • Dr. Contreras

Vamos a hablar de la marihuana


Una droga por demás difundida y con un mito alrededor de “inocua” o que tiene poco potencial de daño en el sujeto. Pero esto no es del todo cierto, la marihuana es una droga altamente psicoactiva, es decir, que tiene un efecto potente y devastador a nivel cerebral. Miles de estudios lo han sustentado.

La intención del presente artículo, es dilucidar en base a la evidencia científica sobre el verdadero rostro de la marihuana y también echar un ojo a los posibles efectos medicinales que pueden tener algunos componentes de la marihuana.


¿Qué es la marihuana?


La marihuana proviene de la planta Cannabis sativa, se utiliza como droga recreacional de manera bastante difundida en el mundo, y se consume por diferentes vías, siendo la inhalada en forma de cigarrillos o pipas la más común, otra forma de administrarse a través infusiones como tés, o cocinada en galletas u otros panecillos, además existe la presentación en pastas o resinas. Cabe mencionar que la absorción es mayor por vía digestiva que inhalada, por lo que es común que las intoxicaciones se presenten más frecuentemente en personas que consumen en galletas o los famosos “Brownies”.



La sustancia química psicoactiva (que altera la mente) principal en la marihuana, responsable por los efectos embriagadores que buscan aquellos que la usan de una forma recreacional, es el delta-9-tetrahydrocannabinol (THC). La planta también tiene más de 500 químicos aparte de este, incluyendo más de 100 compuestos químicamente relacionados al THC, llamados cannabinoides.


Mediante el consumo inhalado, ósea fumado; los efectos se sienten casi de inmediato. Muchas personas experimentan una euforia placentera y se sienten relajados; algunas otras pueden llegar a sentir efectos no tan agradables, sensibilidad en la percepción sensorial, como ver colores brillantes, risa, percepción alterada del tiempo y aumento de la sed o el apetito, además se puede presentar pérdida de la sensación táctil u otras alteraciones sensoriales. El efecto puede variar mucho de persona a persona, y describirse de diferentes maneras, inclusive pueden llegar a ser tan negativas como ansiedad, miedo, desconfianza o pánico, se han reportado casos graves de psicosis aguda, que incluye alucinaciones, espejismos y pérdida del sentido de pertenencia de la identidad.

Por vía digestiva, la absorción puede tardar de 30 a 60 minutos, pero el efecto es mucho más duradero.


¿Cómo afecta al cerebro?


El THC y otros químicos cannabinoides en la marihuana son similares a los químicos cannabinoides que el cuerpo produce naturalmente, que se conocen como cannabinoides endógenos, estos funcionan como neurotransmisores porque mandan mensajes químicos entre neuronas a lo largo del sistema nervioso. Estos afectan las regiones del cerebro que influencian el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, la percepción sensorial y temporal. Debido a esta similitud, el THC puede conectarse a las moléculas llamadas receptores cannabinoides que se encuentran en las neuronas en estas regiones del cerebro y las activan, perturbando así varias funciones mentales y físicas y causando los efectos que se describieron previamente. La red de comunicación neural que usa estos neurotransmisores cannabinoides, conocida como el sistema endocanabinoide, juega un papel muy importante en el desarrollo y el funcionamiento normal del sistema nervioso, por eso interferir con este sistema puede tener efectos graves.



Por ejemplo, el THC es capaz de alterar el funcionamiento del hipocampo y la corteza orbito-frontal, áreas del cerebro que le permiten a una persona poder crear nuevas memorias y cambiar su foco de atención. Como resultado, el uso de marihuana afecta el pensamiento e interfiere con la habilidad de aprender y hacer labores más complejas. El THC también perturba el funcionamiento del cerebelo y los ganglios basales, la postura, la coordinación y la reacción temporal. Esta es la razón por la cual las personas que han usado marihuana sufren una reducción en su capacidad para conducir de una forma segura y se les puede dificultar jugar deportes y participar en otras actividades físicas.



Al actuar en los receptores cannabinoides, el THC también activa el sistema de gratificación del cerebro, el cual incluye las regiones cerebrales que regulan las respuestas saludables a comportamientos placenteros como el sexo y el comer. Al igual que la mayoría de las drogas, el THC estimula las neuronas en el sistema de gratificación para liberar la sustancia química llamada dopamina a niveles más altos de los que normalmente son liberados como respuesta a estímulos naturales. Este flujo de dopamina contribuye a la sensación placentera de "doparse" que buscan las personas que usan marihuana recreacionalmente.


¿Es adictiva?


La marihuana puede ser adictiva. Con el tiempo, la sobre estimulación del sistema endocanabinoide por el uso de marihuana puede causar cambios en el cerebro que llevan a la adicción o dependencia, una condición en la cual una persona no puede parar de usar la droga aún si el uso de la droga está perjudicando diferentes aspectos de su vida. Se estima que alrededor del 9 por ciento de las personas que usan marihuana se volverán dependientes a ella.Este número incrementa a aproximadamente el 17 por ciento en los que comienzan a usar marihuana durante la adolescencia y entre un 25 y un 50 por ciento entre los que la usan a diario.



La adicción a la marihuana está vinculada con un síndrome de abstinencia leve. Los que usan marihuana de una forma muy constante han mencionado frecuentemente sentir irritabilidad, dificultades al dormir, problemas con su temperamento, falta de apetito, antojos, intranquilidad y/o varias molestias físicas que se presentan más agudamente entre la primera y la segunda semana después de haber dejado de usar marihuana.


Un dato importante a mencionar, es que la potencia de la marihuana, según las concentraciones que se han medido en muestras de marihuana confiscada, ha aumentado constantemente en las últimas décadas. A comienzos de los años 1990, el promedio de la cantidad de THC en estas muestras era aproximadamente un 3,7% en la marihuana y un 7,5% en la "sinsemilla" (un tipo de marihuana más potente de plantas femeninas especialmente cultivadas con este propósito). En el 2013, era de un 9,6% en la marihuana y un 16% en la "sinsemilla".Asimismo, métodos nuevos y más populares de fumar o injerir aceite de "hash", rico en THC, extraído de la planta de la marihuana (a esta práctica se le llama "dabbing") puede proveer a la persona con niveles mucho más altos de THC. En general un extracto de marihuana tiene un contenido de THC de más del 50 %, y se han encontrado muestras con más del 80%. Estos hallazgos plantean la inquietud de que las consecuencias del uso de marihuana podrían ser peores que en el pasado, especialmente para aquellos que son nuevos al uso de esta droga o para los jóvenes, que aún están en el proceso del desarrollo de su cerebro.


¿Qué daños causa su uso?


Existe cantidad considerable de evidencia científica basada en investigaciones en animales y estudios en personas que indican que, el estar expuesto a la marihuana durante el desarrollo puede causar cambios dañinos a largo plazo o posiblemente permanentes en el cerebro. Ratas que han sido expuestas a THC antes de nacer, justo después de nacer o durante la adolescencia, muestran problemas notorios más tarde en la vida al realizar ciertas tareas específicas de memoria y aprendizaje. El deterioro cognitivo en las ratas adultas que han sido expuestas a THC durante la adolescencia está asociado con cambios estructurales y funcionales en el hipocampo. Estudios en ratas también han mostrado que el estar expuesto al THC durante la adolescencia está relacionado con cambios en el sistema de gratificación, incrementando la posibilidad de que el animal busque y use otras drogas por sí mismo.



Estudios de imágenes diagnósticas en personas adolescentes muestran que al compararlos con aquellos que no usan marihuana, los consumidores “empedernidos” de marihuana manifiestan una conectividad neural atrofiada en ciertas regiones específicas del cerebro involucradas en una amplia gama de funciones ejecutivas del cerebro como memorizar, aprender y el auto control.


Estos últimos descubrimientos pueden ayudar a explicar los resultados de un estudio longitudinal a gran escala que se condujo en Nueva Zelandia, en el cual se encontró que el uso frecuente y empedernido de marihuana, empezando en la adolescencia, tenía una relación con una pérdida de un promedio de 8 puntos de coeficiente intelectual, medido durante la edad adulta. En este estudio, existe evidencia significativa indicando que aquellos que habían usado marihuana de una forma “empedernida” durante la adolescencia no recobraron el coeficiente intelectual perdido, aunque hubieran dejado de usar marihuana durante la edad adulta. Las personas que solo habían comenzado a usar marihuana de forma “empedernida” ya siendo adultos, no perdieron ningún punto en su coeficiente intelectual. Estos resultados indican que el impacto más grande y a largo plazo del uso de marihuana ocurre en los jóvenes debido a que su cerebro aún continúa creando nuevas conexiones y madurando en otras formas. El sistema endocanabinoide tiene un papel muy importante en la formación apropiada de las sinapsis durante el comienzo del desarrollo del cerebro, y se ha propuesto que este podría tener un rol similar durante la refinación de las conexiones neurales durante la adolescencia. Si esto es confirmado por investigaciones científicas en el futuro, se podría decir que esta es una de las formas en que el uso de marihuana durante la adolescencia produce sus efectos a largo plazo.


Investigaciones científicas han demostrado que los efectos negativos de la marihuana en la atención, la memoria y el aprendizaje pueden durar días o semanas después de que los efectos agudos de la droga han pasado, dependiendo del historial de uso de drogas que la persona tenga.Consecuentemente, alguien que fuma marihuana a diario puede estar funcionando a un nivel intelectual más bajo que sus pares todo el tiempo. Existe evidencia científica indicando que los estudiantes que fuman marihuana tienen resultados académicos más bajos que los estudiantes que no fuman. Por ejemplo, en un análisis de los resultados de 48 estudios relevantes, se encontró que el uso de marihuana está vinculado con logros académicos más bajos (por ejemplo, una probabilidad más baja de graduarse).Un análisis reciente en el que se usó datos de tres estudios a gran escala en Australia y Nueva Zelandia encontraron que los adolescentes que usaron marihuana frecuentemente eran significativamente menos propensos que sus compañeros a graduarse o a obtener un título.

Varios estudios también han conectado el uso exagerado de marihuana con un ingreso económico anual más bajo, una dependencia más alta de recursos sociales, desempleo, un comportamiento criminal y menos satisfacción con sus vidas.


Es posible que otros factores independientes creen una disposición en las personas a usar marihuana y a varios resultados negativos en sus vidas tales como dejar la escuela y no graduarse. Dicho esto, también es verdad que las personas mismas que han usado marihuana son las que han reportado percibir una influencia de su uso de marihuana en ciertos resultados negativos relacionados con la satisfacción con sus vidas y medidas de sus logros. En un estudio, por ejemplo, se comparó personas que usaban marihuana actualmente y que habían fumado por un largo tiempo con un grupo de control que habían fumado marihuana por lo menos una vez en sus vidas, pero no más de 50 veces en total. Todos los participantes tenían una historia de vida similar, pero se encontraron diferencias significativas en sus logros educacionales: Entre los que usaban cannabis en forma exagerada, eran menos los que se habían graduado de la universidad y más los que tenían un ingreso menor que 30.000 dólares estadounidenses. Al preguntarles cómo ha afectado la marihuana sus habilidades cognitivas, logros académicos, vida social y su salud mental y física, la mayoría de los que usaban marihuana constantemente reportaron efectos negativos en cada una de estas áreas de sus vidas.


Hay estudios que también sugieren que existe una conexión directa entre el uso de marihuana y consecuencias desfavorables en el trabajo, tales como un riesgo más alto de sufrir lesiones y accidentes.En un estudio realizado entre trabajadores del servicio postal, se descubrió que los empleados con resultados positivos de marihuana en un examen de orina para detectar drogas, tenían un 55 % más alto de accidentes industriales, 85 % más alto en lesiones y un 75 % más alto en ausencias al trabajo que aquellos que habían tenido un resultado negativo en el examen.


Varios estudios han encontrado una conexión entre el uso de marihuana y un riesgo más alto de enfermedades mentales, incluyendo trastornos psicóticos (sobre todo esquizofrenia), depresión y ansiedad. La cantidad de droga que se consume, la edad a la que se comenzó a usarla y la vulnerabilidad genética han sido todos identificados como factores influyentes en esta relación. La evidencia científica más sólida que hay hasta el momento concierne a la conexión que existe entre el uso de marihuana y los desórdenes psicóticos en aquellos con una predisposición genética u otra vulnerabilidad.Investigaciones recientes


han encontrado que las personas que usan marihuana y que tienen una variación específica del gen AKT1, el cual programa la enzima que afecta la señalización de la dopamina en el estriado, son más propensas a desarrollar psicosis. Un estudio encontró que el riesgo para aquellos con esta variante genética es siete veces más alto en aquellos que usan marihuana a diario que en los que la usan infrecuentemente o los que no la usan.


En otro estudio se descubrió un aumento en el riesgo de psicosis en los adultos que habían usado marihuana durante su adolescencia y que tenían una variante específica en el gen catecol-O-metiltransferasa (COMT), una enzima encargada de degradar toda una clase de neurotransmisores que incluye a la dopamina y la norepinefrina.


También se ha demostrado que el uso de marihuana puede empeorar el curso de la enfermedad en pacientes que sufren de esquizofrenia. El uso de marihuana también puede desencadenar un episodio de psicosis aguda en personas que usan marihuana y que no tienen esquizofrenia, esto puede ocurrir especialmente con dosis altas de marihuana, aunque este efecto es transitorio y mejora una vez que la droga se depura en el cuerpo.


Existe algo que se llama "Síndrome Amotivacional", que se define como una disminución o falta de empeño o motivación de participar en actividades que son típicamente gratificantes. Debido a la función que tiene el sistema endocanabinoide en la regulación del ánimo y la gratificación, es lógico deducir que ese vínculo existe a raíz de cambios cerebrales, pero es necesario realizar más investigaciones entender mejor. Sin embargo, en la clínica es algo que se ve con suma frecuencia, a veces con dosis relativamente bajas de consumo.


Resumiendo las consecuencias del consumo


Para resumir sobre las consecuencias negativas de la marihuana:


Consecuencias Agudas del uso de marihuana

(presentes bajo la influencia de la droga)


  • Deterioro de la memoria a corto plazo

  • Disminución de la atención, el juicio y otras funciones cognitivas

  • Perjudica la coordinación y el equilibrio

  • Aumenta el ritmo cardiaco

  • Ansiedad, paranoia

  • Psicosis (poco común, a dosis bajas)

Consecuencias Persistentes

(continúan después de estar bajo la influencia, pero no son necesariamente permanentes)


  • Perjudica el aprendizaje y la coordinación

  • Problemas al dormir

Consecuencias del consumo fuerte o empedernido

(efectos que se acumulan después del uso repetido de la droga)


  • Riesgo a la adicción o dependencia

  • Pérdida parcial del coeficiente intelectual

  • Riesgo más alto de sufrir de tos crónica, bronquitis

  • Riesgo más alto de desarrollar esquizofrenia en personas con una predisposición genética.

  • Potencialmente un riesgo más alto de ansiedad, depresión y síndrome amotivacional.


La marihuana como medicamento


Las propiedades medicinales que probablemente tienen la marihuana y sus componentes han sido el centro de varias investigaciones científicas y de varios debates por décadas. El THC por si solo ha demostrado tener beneficios médicos para ciertos usos específicos. Existen dos medicamentos a base del THC, aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food and DrugAdministration—FDA), dronabinol (Marinol®) y nabilone (Cesamet®), prescritos en forma de pastilla para las náuseas en pacientes que están recibiendo quimioterapia y para estimular el apetito en pacientes con síndrome consuntivo por SIDA.


Aparte de esto, hay varios medicamentos a base de marihuana que han sido aprobados o que están en el proceso de ensayos clínicos. Nabiximols (Sativex®), un aerosol bucal que está en el momento disponible en el Reino Unido, Canadá y varios países europeos para el tratamiento de la espasticidad y el dolor neuropático que pueden acompañar la esclerosis múltiple, combina el THC con otros químicos de la marihuana llamados canabidioles (CBD). Los canabidioles no tienen las propiedades gratificantes del THC, y hay reportes anecdóticos que indican que este podría ser útil para el tratamiento de trastornos de convulsiones, entre otras condiciones médicas. Hay una medicina liquida a base de canabidioles llamada Epidiolex, que está en el momento siendo examinada en los Estados Unidos para usarla para el tratamiento de dos formas severas de epilepsia infantil, Síndrome de Dravet y el Síndrome de Lennox-Gastaut.


Medicamentos como estos, que utilizan químicos purificados derivados de o base de aquellos encontrados en la planta de la marihuana, son generalmente considerados por los científicos como una mejor alternativa para terapias médicas que el uso de la planta entera de la marihuana o los extractos crudos de marihuana. Crear medicamentos a base de elementos botánicos como la planta de la marihuana presenta muchos retos. Las plantas pueden tener cientos de químicos activos desconocidos, y puede ser difícil crear un producto con una dosis exacta y consistente de estos químicos. El uso de la marihuana como medicina también presenta otros problemas tales como los efectos adversos de fumar y las discapacidades inducidas por el THC de las habilidades cognitivas. De todas formas, varios estados en Estados Unidos y otros países como Canadá, han legalizado la dispensación de marihuana o de sus extractos para las personas con ciertas condiciones de salud.


Otra de las preocupaciones con la "marihuana medicinal" es que hasta el momento se sabe muy poco sobre el impacto que puede tener el uso de marihuana a largo plazo en las personas con vulnerabilidades de salud o dadas a su edad a quienes se les está dispensando esta droga—como los adultos mayores o las personas con cáncer, SIDA, enfermedades cardiovasculares, esclerosis múltiple u otras enfermedades neurodegenerativas. Es necesario realizar más investigaciones para determinar si las personas que tienen un problema de salud o con el tratamiento (por ejemplo, con la quimioterapia) están en un mayor riesgo de sufrir efectos adversos a su salud al usar marihuana.


Marihuana en México


En 1920 se determinó que es ilegal la posesión, producción y consumo de marihuana en territorio mexicano, fue hasta 2009 donde se descriminaliza la posesión personal de marihuana así como su consumo, pero todos los demás aspectos como producción y comercialización de marihuana o sus derivados seguía siendo prohibido. En días recientes, la suprema corte de la nación, declara anticonstitucional perseguir y criminalizar a los consumidores de marihuana, por lo tanto, deja de ser prohibido, perseguido e ilegal el uso, cultivo y posesión con fines personales en México. La iniciativa de ley pudiera ser aprobada en pocos meses por la configuración política actual de México.


La iniciativa también propone un "modelo de regulación legal estricta"; es decir, el punto medio entre prohibición absoluta y el libre mercado", con el objetivo de mitigar los abusos comerciales de algunas empresas que pretendan incentivar su consumo con el único fin de obtener más ganancias.

Esta ley inclusive propone la formación de un “instituto Mexicano de regulación y control del cannabis”

Esta situación ha destapado mucha polémica, en su mayoría es una visión positiva en el sentido de que se tiene la idea de que la descriminalización de la marihuana bajará los altos índices de inseguridad por los grupos delictivos que se dedican a este “negocio”, pero por otro lado es posible que el despenalizar el uso y consumo de marihuana pueda llegar a aumentar el consumo que de por si viene subiendo bastante en nuestro país en los últimos años. Según estadísticas de la Encuesta nacional de adicciones (ENA) el consumo pasó de 6% en 2011 a 8.6% en 2016, a pesar de que la producción, según la Secretaría de defensa nacional (SEDENA), a reducido en un 60% de 2010 al 2016. Lo último posiblemente debido a la legalización del uso de la marihuana en Estados Unidos y a la producción controlada en dicho país, dado que era el principal consumidor de la producción mexicana.


Se dice que esta iniciativa de ley está destinada al uso recreativo del cannabis, la parte medicinal está aún en un área gris a pesar de existir aprobación del congreso general del país para estos fines, las limitaciones no quedan claras, y por lo menos no en la iniciativa presentada en días anteriores no se menciona sobre este uso.


Desde la perspectiva médica, considero bastante delicado que, socialmente se desarrolle la noción de que “la marihuana no es tan mala”; pues corremos el riesgo que se incremente el consumo de forma notoria y por supuesto que estaríamos en el latente peligro de contribuir a nuevos y mayor cantidad de problemas de salud pública.


Comparar el consumo de la marihuana con el consumo de drogas lícitas con es el caso del tabaco y el alcohol, sería menospreciar el poder adictivo y el posible daño neurocognitivo que esta droga podría causar. Dado que no es lo mismo una cerveza a un “porro” de marihuana, desde el punto de vista psicoactivo.


Las propiedades químicas de la mariguana manifestadas por la industria farmacéutica, deberán ser expuestas claramente al igual que sus contraindicaciones y sus efectos secundarios como se hace con los demás medicamentos. Así mismo informar y formar al individuo sobre las consecuencias del consumo, mencionando cada una de las posibles alteraciones y afectaciones físicas y emocionales a las que da lugar dicha sustancia; tomando en cuenta que la educación es la mejor medida preventiva, tenemos una gran tarea.


#marihuana #drogas #saludmental #mentesaludable #adicciones


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